Pola Oloixarac esa mañana abrió la puerta y se dispuso a salir al parque
de la Universidad de Harvard, de pronto se detuvo inquieta ¡La cámara digital!
Ese olvido era un error imperdonable, debía subir fotos a su blog ¿Cómo lo
haría sin la cámara? ¡Ridículo! Volvió sobre sus pasos al interior del cuarto y
sobre un mueble, vio a la máquina, que ser sin conciencia de su existencia la
esperaba, la tomo presurosa y salió al parque nuevamente. Gracias a ese impulso
de Pola -su deseo de compartir con nosotros lo que sus ojos asombrados veían-
es que podemos hoy aquí en Bue, ver impresas en el blog sus emociones visuales,
no sé si fue Pola que volvió por la cámara o esta, con su ausencia la llamó
para que vuelva, pero lo que si se que un impulso, un simple impulso, de
recordar y volver atrás cuando se iba, permitió estas fotos tan lindas que hoy
disfrutamos. Los impulsos son reflejos incomprensibles que a veces -no siempre-
nos cambian la vida.
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