--¿Como juegan amor los dioses del destino, en
cada beso que doy sobre tu cuerpo?
--¿En cada instante que tu sexo me penetra, cuando se unen furiosas
nuestras bocas en un beso?
--Hilando el mundo juegan, llevando nuestras
vidas tras deseos que se consumen en el altar de nuestros cuerpos.
--¿Son los cuerpos amor que se consumen? ¿El
tuyo y el mío, que ansiosos se entregan al inmenso placer que nos envuelve,
mientras nuestras manos los recorren, mezclamos nuestras lenguas, gozamos y
queremos?
--Somos nosotros seres sensoriales, que
perdemos la razón tras el deseo y olvidados de todo, frenéticos y alocados, al
sexo como mística total nos entregamos.
--¡OH cuanto gozo! ¡Cuánto te amo! Las
contorciones más extrañas y alocadas, hago sin saberlo en este lecho, sigo los
hilos que terminan en tus dedos y cual titiritero vos me mueves, guiado por el
placer de tu deseo, que te devora y me convierte en lava y fuego, agua y
remanso de paz, cuando al orgasmo llego.
--En el orgasmo, ese instante final que todo
lo resume, la última caricia que tu placer exige, está escondido el tiempo
renovado, de lo que sucedió hoy y sucederá mañana, es el final de otro
comienzo, es el recuerdo que nos queda, de lo que hoy hicimos, para repetirlo
siempre.
--¿Siempre?
--Siempre que podamos, así el destino quiera.